martes, 5 de febrero de 2013




         Hay algo que las ganas se traen de entre las manos de quienes las poseen, y se avientan al primer vidrio rompiéndolo en un grito todavía más ficticio. Las ganas se aceleran a velocidades cuantificables pero nadie nunca tiene tiempo de medirlas. Las ganas socavan toda ilusión de quien las posee, las ganas son la maldita luz que nos desenfoca la voluntad, son pura habladuría escorada por aceptación social, son un invento desmedido del instinto que nos agita la cabeza de manera tribalmente incitante. Dancemos alrededor de las ganas mientras siga corriendo.

Si de algo hay verdadero en las ganas es que son la esencia misma del atrapado.
Nueve de la mañana y apenas voy por la tercera taza de café. Narrarse es huirse.
Un Rothko; hacer ventanas donde no se pueda tirar nada más que mí mismo.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Desvalidas letras


Letras húmedas, goteantes, sollozantes.
Ahí yacen unas contra otras, incómodas,
ensimismadas de humanidad perdida.

Las letras son lo que queda
de nuestro propio susto,
trastabillante ceniza avergonzada.
Escribo en crisis
y abandono,
conmigo.